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Lydia Martínez: “Compartir ocio inclusivo con personas con discapacidad ha sido un descubrimiento”

Noticia | 05 Abril 2021

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Entrevista hecha por: Raúl Febrer de la Red de Hermanos/as, cuñados/as

Hablamos para el número de VOCES de abril con Lydia Martínez Novo, hermana de José Miguel y miembro de Asproher, Grupo de Hermanos de Aspronaga, asociación pro personas con discapacidad intelectual de Galicia que pertenece a Plena inclusión. Hoy hablamos sobre ocio inclusivo.

¿Cómo te acercaste al mundo del ocio inclusivo? ¿Fue un paso más en formar parte de la vida de tu hermano?
Conocí el ocio inclusivo por Aspronaga, que es una asociación que lucha por el mundo de la discapacidad en un sentido muy amplio de la palabra. Esta entidad tiene colegios, centro laboral, residencias, programas de ocio, etc. Cuando yo empecé a colaborar con ellos, mi hermano ya iba al Centro Laboral Lamastelle y participaba en algunos de estos programas de ocio inclusivo. En ellos se organizan grupos por intereses y franja de edad, en los que favorecen la autogestión y autodeterminación de personas con dificultades para relacionarse en la sociedad.

Se puede considerar que fue un paso más en formar parte de la vida de mi hermano porque sin él probablemente no habría conocido este mundo ni valorado esta oportunidad. Digamos que fue una forma de meterme yo en su mundo, en vez de tener que hacerlo él en el mío. Aunque en cuanto al ocio, mi hermano y yo lo hemos compartido siempre de forma natural.  Me pareció interesante poder favorecer estos programas y me ofrecieron la oportunidad de disfrutar este tiempo también con otros chicos y chicas de la asociación que conocía.

¿Qué ha significado en tu vida el ocio inclusivo?
Para mí el ocio inclusivo ha resultado una experiencia muy enriquecedora porque me ha aportado una visión diferente de cómo puede ser para las personas, así como ideas nuevas en cuanto a integración e inclusión. También ha sido muy importante porque me ha ofrecido la oportunidad y los medios para compartir tiempo de calidad con los amigos con los que me resultaba un poco más difícil poder hacerlo.

¿Cómo ves que percibe la sociedad este tipo de ocio?
Creo que todavía se ve estandarizado y necesario, pero no prioritario, por lo que es muy difícil encontrar voluntarios. Por supuesto, dejando cabida para personas que tienen vocaciones sociales por naturaleza, creo que habría que apelar a familiares y allegados de las personas protagonistas en estos programas, porque así se puede ir ampliando mejor la red de relaciones. ¡Lo bueno también se contagia! Sería ideal funcionar como una verdadera pandilla y que las actividades y las relaciones surgiesen de manera natural.

¿Dinos algunos beneficios que dirías que tiene para ti, como hermana, esa participación?
Me ha ofrecido una visión de mi hermano como individuo más independiente y autónomo. Me han dado, además, la oportunidad de compartir tiempo de calidad y experiencias de ocio reales con gente con la que no imaginaba poder hacerlo de una forma tan amplia. Me ha mostrado que todo el mundo necesita y merece la oportunidad de tener un grupo donde divertirse y poder disfrutar juntos, donde conocer gente y disfrutar haciendo cosas nuevas. Me ha enseñado que, de momento, son necesarios programas que prioricen la importancia de experiencias sociales plenas y reales para todo el mundo. Y también que algunas personas tienen dificultades, pero la peor de todas es que muchas otras no están preparadas para asumir que todos somos un equipo y que así funcionamos mejor. Tengo claro que con este tipo de acciones salimos ganando todos y nos hacemos mejores personas cuando entendemos que nos mueve lo mismo.

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