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Proyecto ENCO: cuando aprender cada día es una aventura

Noticia | 05 Septiembre 2019

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Una jornada en ENCO
Lectura fácil

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Este es un reportaje que se publicó en el VOCES 439, en junio.

El texto cuenta una jornada en ENCO, un proyecto de APROCOR y Aleph-TEA.

El proyecto acoge a diario actividades para 16 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

La sede de ENCO está en el barrio madrileño de Las Tablas.

En ENCO trabajan con la metodología de apoyo conductual positivo.

Estoy en Las Tablas (Madrid) pero me siento en Noruega. He cruzado la ciudad en hora punta para aterrizar en un distrito residencial ubicado en la zona norte de la capital. Se trata de un barrio relativamente moderno, habitado por familias jóvenes que ha crecido compulsivamente en los últimos años. Aparco mi coche en un parking de superficie pegado a un pequeño invernadero. Son instalaciones que forman parte de APROCOR y que incluyen un centro ocupacional y parte de su servicio de Empleo.

He venido a conocer el 'centro de día' (la denominación no les gusta mucho) que ENCO gestiona y al que asisten diariamente 16 'participantes': jóvenes con discapacidad intelectual o del desarrollo con grandes necesidades de apoyo. El nombre de esta entidad nace de las dos primeras letras de dos palabras: En-Comunidad. A veces los nombres son meras convenciones. En el caso de ENCO, su denominación dice mucho de lo que aspira a ser.

Decía que la primera impresión me traslada a Noruega o a Holanda. Entro en el centro. Los espacios son amplios, con amplios ventanales y por tanto muy luminosos, con paredes blancas y decorados con colores llamativos. El diseño del edificio combina sencillez y modernidad, una buena idea para vincular desde la coherencia el espacio con un proyecto que se basa en un modelo de atención centrado en las personas. De vecinos tienen una de las viviendas de RAIS (una de las organizaciones 'hermanas' de Plena inclusión) habitadas por personas sin hogar, integradas en el programa 'Housing first' que promueve la vida independiente, una idea parecida al programa #MiCasa, de Plena inclusión.

Contemplo con curiosidad la ceremonia matutina de la llegada, que se repite de lunes a viernes, y en la que las familias traen a sus hijos e hijas para que compartan una nueva jornada. Tras el aterrizaje, llega la Asamblea: una toma de contacto para conocer cómo viene cada cual y revisar la 'agenda del día'. Pego el oído al pasillo y los sonidos son muy similares a los que podrían escucharse en cualquier centro educativo que inicia su rutina matinal. Nacho Arsuaga, coordinador de ENCO, explica la filosofía del trabajo que hacen. Me cuenta que el centro también está abierto a otros proyectos sociales, artísticos y educativos. "Mañana 'desembarcará' un campamento urbano con 70 niños y niñas que van a corretear por todos lados", avanza, y con este ejemplo ilustra una de las vocaciones del proyecto: "buscamos generar vida diversa e intercambio de experiencias que puedan enriquecer a todas las personas". Raúl, Javi, Violeta, Marcos, Diego, Irene, Jaime, Gonzalo, Alberto, Michael, Marta, Noemí, Pedro y más amigos y amigas, pueden atestiguar que así sucede.

ENCO nació hace seis años gracias a que las entidades APROCOR y Aleph-TEA, ambas pertenecientes a Plena inclusión Madrid, se pusieron de acuerdo para poner en marcha un proyecto conjunto tras darse cuenta de que compartían la forma de entender el trabajo con jóvenes con discapacidad intelectual o del desarrollo. Este espacio de Las Tablas ha sido su primera criatura aunque no la última: el próximo mes de septiembre abren un nuevo centro de día, en el barrio de Moratalaz, justo en el otro extremo de la capital. Y lo hacen en colaboración con ADEMO, otra entidad de Plena inclusión Madrid.

PALABRAS Y ACTOS
Desde que llegué he percibido miradas generosa que terminan transformándose en palabras y en actos. También se aprecia el respeto a las decisiones de las personas. La escucha a sus necesidades se combina con una actitud de propuesta y no de imposición: "aunque cueste más tiempo, aunque haya que aguardar más tiempo al resultado, ¡vale la pena!", dicen con convicción. Gracias a este modo de trabajar, la dignidad de las personas sale ganando y el proceso se enriquece.

Desde ENCO echan mano de la elocuencia y transmite pasión cuando explica qué hay detrás del trabajo diario desarrollado por el equipo humano profesional y voluntario. En el tiempo que estuve pude constatar la voluntad de entender y acompañar las necesidades de los 16 jóvenes participantes. Inclusión y la personalización son los dos pilares del modelo de su intervención. Al aplicar ambos principios, brotan los apoyos que se requieren y con los que se busca que los y las participantes se sientan reconocidas en un contexto no convencional y diverso. Este centro decidió, desde un principio, convertirse en un proyecto que concede el espacio necesario a las habilidades de cada persona, de todas las personas: voluntarias, profesionales, familias y las participantes.

"A mí me gusta ir a marifulnes (mindfulness)", exclama con una sonrisa luminosa Javi, que ha decidido adaptar el vocablo inglés a su modo. "¡Pues vamos para el marifulnes!", replica Nacho, divertido. "El sentido del humor es otra de nuestras señas de identidad". Se nota. "Tomarse los buenos y los malos momentos con una talante alegre y optimista ayuda a que los problemas tengan una solución más rápida y que todo fluya mejor", asegura. Nacho fue quien propuso esta actividad después de comprobar todo el bien que le aportaba en su vida practicar la meditación a diario. Javi, Gonzalo y Raúl comparten dos días a la semana con él un cuarto de hora de silencio y relajación. La ambientación, con sonido de campanas y cuencos tibetanos, procede de una APP de meditación. Ahora se sienta, en medio de la penumbra, en una sala que se ha acondicionado para esta actividad. Allí experimento, yo también, un instante de calma y relax, un break que agradezco, en medio de una mañana que se ha vuelto frenética.

Luego paso a conocer el taller de música junto a Alberto, Irene, Michael y Gonzalo. "Dedicamos un rato a estar tocando y escuchando, y a disfrutar del momento", introduce Alberto que es músico y coordina esta experiencia. "Me interesa investigar músicas de todos tipos, así que probamos a conocerla y así ampliamos los horizontes de nuestros gustos", completa. Toca durante un par de minutos su guitarra y al ver que no se genera demasiado entusiasmo, teclea en el buscador de Youtube una de las canciones preferidas de Michael. Suena la música de una violinista fantástica que empieza tocando clásico y que termina danzando, entre paisajes nevados, con bases de música electrónica. Alberto tiene ordenadas en tablas las preferencias del grupo. Propongo una canción de Yelle, una cantante pop francesa, que suena y nos permite bailar libremente. ¡Ha gustado!, así que pasa a la lista de favoritas.

APOYO ACTIVO DESDE LA ALEGRÍA
La personalización desde la inclusión también se traduce en una estrategia de 'apoyo activo' que engancha con las mejores prácticas de Plena inclusión. Aquí lo describen como "un modo de acercarse a los intereses significativos de las personas para hacer a las personas partícipes directas de lo que les pasa".

Este hábito de 'ensanchar la autonomía' de las personas en sus decisiones exige de una actitud al estar y al hacer que se puede ver en los pasillos, en los talleres, en el comedor, y en cada una de las interacciones de las que soy testigo. "Nos gusta vernos como gente alegre, que actúa desde la horizontalidad y que lo hace apoyando a las personas en la acción", confiesa Nacho. El respeto, defensa y refuerzo de los derechos de la persona y de su condición más amplia de ciudadanía son principios que también forman parte del ADN del trabajo de ENCO.

"Nos empeñamos en reforzarnos, tanto en el equipo como con el grupo de participantes, resaltando lo positivo de cada cosa que hacemos", completa Nacho. "No se trata de devolver 'críticas constructivas', sino de resaltar los avances para que el aprendizaje abandone el territorio mental y pase a reforzar el crecimiento integral de cada una de las personas", remarca.

Jaime vuelve de su jornada diaria de dos horas como jardinero en las Brigadas Distritales, un proyecto de colaboración con el Ayuntamiento de Madrid que permite a personas con discapacidad intelectual trabajar, con los apoyos necesarios, formando parte de cuadrillas de mantenimiento que arreglan zonas comunes en el distrito de Fuencarral. El de Jaime es uno de los casos exitosos de inclusión laboral. Pero también está el de Javi, que trabaja dos horas al día en una hamburguesería sacando bandejas. Marta está en un cole. Y en un supermercado hay dos compañeras más haciendo Y así, me cuentan otros ejemplos como el de Paula, una joven que entendió que su vocación estaba en acompañar a otras personas y está cumpliendo su sueño cumpliendo la función de apoyo a otras personas con discapacidad intelectual. En su alegría y su vocación de servicio se resume la experiencia que he tenido en ENCO.

Reportaje: JOSÉ L. CORRETJÉ

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